Desde hace ya muchos años se viene poniendo de moda en España ver series en versión original para aprender inglés, pero ¿sirve realmente de algo? En teoría, te ayuda a mejorar el oído para el idioma y acostumbrarte al acento, la entonación y al uso de la gramática. En teoría y en la práctica, tal y como acaba de comprobar un estudio.

Si nos fijamos en el íncide de dominio del inglés desarrollado por Education First en 2018, resulta que los países en los que más y mejor se domina este idioma se ven los contenidos sin doblar. Sólo Alemania se cuela entre los primeros puestos como único país que dobla series y películas y aun así habla bien el inglés.

Eso sí, tal y como se puede leer en la conclusión de este informe, ver series en inglés ayuda a mejorar el idioma, pero no a aprenderlo. Puedes practicar y pulir el conocimiento del inglés pero resulta complicado aprenderlo desde cero, al igual que con otros idiomas.

Esto queda demostrado con el siguiente dato: de los diez países no anglosajones en los que mejor se habla inglés, nueve emiten sus películas y series íntegramente en este idioma, aunque con subtítulos en muchas ocasiones.

España se encuentra actualmente en la posición número 32 del ranking, aunque seguramente hay que añadir que la diferencia entre las nuevas generaciones y las personas de mediana y tercera edad es abismal.

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La ayuda a la hora de aprender idiomas viendo series en versión original se debe a varios motivos. Te tienes que esforzar por comprender ciertas situaciones, frases y acentos, aunque leas los subtítulos. Poco a poco y con el paso de las horas las expresiones te van sonando, aprendes nuevas palabras y eres capaz de imitar mucho mejor el acento de los protagonistas.

En España tradicionalmente no se emiten series ni películas en VOSE, y de hecho son pocos los cines que estrenan así las películas. Esto, como prueba este informe, es un auténtico lastre con respecto a otros países, aunque tiene sus raíces en problemas culturales de las últimas décadas que poco a poco se van resolviendo.

Lo peor es de este asunto es que se trata de una situación que se retroalimenta a sí misma, es decir, a menor número de películas subtituladas, más difícil es hacer que la audiencia se acostumbre a ellas, de ahí que sea tan importante la llegada de plataformas como Netflix o HBO para normalizar esta situación.