Las “cercanías” de la Tierra acaban de tener un enorme visitante y casi no lo vemos a tiempo para recibirlo. Se trata de un asteroide de 100 metros de ancho, que pasó ayer a una distancia de 70.000 kilómetros de nuestro planeta. Al contrario que otros de estos objetos, cuyo acercamiento puede predecirse con años de antelación, este asteroide, bautizado como Ok 2019, fue detectado por primera vez hace unos días y, de hecho, su presencia no se anunció hasta unas horas antes de su llegada.

Ha tardado en ser visto, pero al menos este acercamiento ha servido para estar atentos a encuentros futuros, como ha explicado en The Conversation el astrónomo de la Universidad de Monash Michael JI Brown.

¿Por qué no pudo verse antes?

Ok 2019 fue rastreado en primer lugar el miércoles en el observatorio de SONEAR, en Brasil, y poco después por la red de telescopios ASAS-SN. Además, previamente había sido fotografiado por otros telescopios de todo el mundo, aunque no se había reconocido su importancia. Sin embargo, el conjunto de todos estos datos sirvió para conocer su órbita, muy elíptica y de 2’7 años, lo cual ayudará predecir futuros acercamientos.

Ahora bien, ¿por qué no pudo ser detectado antes? Por lo general, los asteroides se confunden con estrellas en el cielo, pero pueden diferenciarse al detectar su cambio de posición en secuencias de varias imágenes. De este modo se han localizado futuras visitas, como la de 2007 FT3, que pasará a unos 420.000 kilómetros de la Tierra el próximo 3 de octubre, o Apophis, que se acercará a 30.000 kilómetros de nosotros en abril de 2029. El primero ha sido fruto de muchos titulares sensacionalistas en los últimos meses, por la supuesta posibilidad de un impacto con nuestro planeta. Sin embargo, la probabilidad de que esto ocurra es de 1 entre 11 millones, lo cual puede considerarse prácticamente como nulo. Ambos pudieron localizarse fácilmente, pero Ok 2019 ha pasado más desapercibido, principalmente por la debilidad con la que se veía y el hecho de que durante el útltmo mes se ha situado relativamente cerca del Sol, de ahí que solo haya podido verse en las horas próximas al crepúsculo.

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Que no cunda el pánico

En los últimos años el número de proyectos dedicados a rastrear asteroides cercanos a la Tierra ha crecido rápidamente. Este es un motivo para sentirnos tranquilos, pues muchos profesionales en todo el mundo velan para detectar objetos que puedan suponer un peligro para el planeta.

Aun así, en algunas personas esto causa el efecto contrario, pues al pasar del desconocimiento a la consciencia de que hay asteroides que se acercan hasta nosotros se despierta en ellos un temor irracional al armaggedon. Sin embargo, las posibilidades de que haya un impacto fatal son extremadamente bajas.

En la actualidad se conocen 20.454 objetos cercanos a la Tierra (NEOs por sus siglas en inglés), pero solo 866 se encuentran dentro de la lista de riesgo y, aun así, las posibilidades de impacto son mínimas. Afortunadamente, al tenerlos controlados se pueden tomar medidas, que dependerán de factores como su tamaño y el tiempo de antelación con el que se detectan. Así, se puede optar entre lanzar satélites o sondas capaces de alterar su trayectoria, provocar en él una explosión nuclear o, en el último de los casos, evacuar a la población en la zona del planeta en la que se fuese a producir el impacto.

De cualquier modo, como bien explicó recientemente a Hipertextual el responsable del Sistema de Información de NEOS de la Agencia Espacial Europea Juan Luis Cano González, de momento no tenemos amenazas realmente preocupantes llegando a la Tierra. Podemos respirar tranquilos.

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