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Remedios caseros para el mal aliento

El mal aliento también conocido como halitosis tiene relación directa con las bacterias que habitan en la boca y suele estar condicionado por una higiene incorrecta o la falta de ella, pues para eliminar estas bacterias no es suficiente con el cepillado diario ya que entre los dientes y la lengua también se acumulan restos que deben ser eliminados para evitar la proliferación excesiva de estas bacterias causantes del mal olor en la boca.

En otras ocasiones el mal aliento se debe a otros problemas de salud generalmente relacionados con el aparato digestivo o respiratorio que se detectan tras los análisis pertinentes cuando la halitosis no responde a los tratamientos convencionales.

 

Causas y tratamientos para el mal aliento

La higiene como hemos comentado anteriormente desempeña un papel fundamental en la aparición del mal aliento porque muchas personas se limitan únicamente al cepillado de los dientes, que casualmente son los que menos bacterias albergan en su superficie, puesto que la mayoría de ellas se alojan entre los dientes y la lengua.

Los restos de comidas almacenados entre los dientes deben ser removidos mediante medios mecánicos como el hilo dental, porque no existen otros utensilios capaces de penetrar en esos espacios tan pequeños y los colutorios o enjuagues bucales no sirven para removerlos, únicamente aportan frescor temporal pudiendo enmascarar brevemente el aliento pero no solucionan nada.

La lengua es otro foco de bacterias que debe higienizarse para evitar el crecimiento excesivo de bacterias que pueden llegar a ser incluso visibles desde su superficie formando una costra blanca que muy a menudo es causante del mal olor.

Para remover esta placa blanquecina sobre la lengua y evitar su formación, existen cepillos especiales que se denominan raspadores y que tienen una superficie ancha y rasposa carente de cerdas como puede tener un cepillo de dientes porque está especialmente diseñado para la limpieza de esa zona de la boca.

Si no se dispone de raspador lingual en ese momento puede utilizarse el cepillo de dientes, pero la suavidad de sus cerdas no permiten la eliminación total de la placa acumulada sobre ella.

La enfermedad de las encías también conocida como gingivitis suele ser una causa frecuente del mal aliento y consiste en una inflamación provocada por la acumulación de residuos sobre la base del diente que fomenta el crecimiento de bacterias que destruyen el tejido progresivamente causando su retroceso.

La gingivitis se produce por no utilizar el hilo dental, pues como hemos comentado anteriormente este instrumento es el único que permite eliminar residuos entre los dientes y muelas evitando la placa bacteriana siendo incluso más importante que el cepillado.

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Los síntomas característicos de gingivitis son ardor, inflamación y escozor de las encías además del sangrado eventual o constante durante el cepillado y uso del hilo dental.

Muchas personas temen usar el hilo dental porque erróneamente piensan que daña las encías si han sangrado cuando lo utilizaron. Pero una encía sana jamás sangrará con el uso del hilo dental y cuando esto sucede hay que acudir inmediatamente al dentista para que elimine la placa mecánicamente con instrumentos especializados (limpieza profesional).

Periodontitis, la periodontitis conocida vulgarmente como “piorrea” consiste en la pérdida progresiva del periodonto como consecuencia de la proliferación invasiva de las bacterias que causan la gengivitis y que dejan al descubierto la base del diente destruyéndolo hasta la raíz.

Los síntomas de la piorrea son iguales a los de la gengivitis pero además suele presentar otras molestias como pinchazos en las raíces de los dientes (debajo de la encía) y sensación de “picazón  en los dientes”, síntoma inequívoco de afectación en la raíz.

Los tratamientos para la enfermedad periodental dependen en gran medida de la pérdida ósea y compromiso de la raíz que se evaluarán mediante una radiografía y la introducción de una sonda en las encías para determinar la posible pérdida de hueso.

Si las raíces se conservan en buen estado se procederá a una limpieza de los tejidos mediante curetaje que deberá complementarse con una limpieza manual exhaustiva que deberá realizarse diariamente, pues cuando se pierde parte del periodonto suelen quedar huecos entre la base de los dientes que deben ser limpiados con cepillos interdentales.

El tabaquismo también contribuye en gran medida a la aparición del mal aliento y predispone a la enfermedad de las encías por la constante irritación de los tejidos ante los compuestos del tabaco, motivo por el que los fumadores deben cuidar al máximo su higiene para prevenir los daños.

La caries es otra causa recurrente de halitosis cuando la infección del diente o de la muela no se trata pudiendo llegar al nervio ocasionando mal olor. Cuando la lesión se encuentra en sus etapas iniciales no suele provocar mal aliento y se puede solucionar con empastes, pero cuando el nervio se encuentra afectado sólo puede repararse mediante endodoncia o sustituir la pieza por otra artificial cuando fuese irrecuperable.

Infecciones de garganta también pueden favorecer el mal aliento especialmente cuando hay inflamación de las amígdalas pues las bacterias tienden a acumularse en esa zona formando placas de pus que desprenden mal olor sobre todo por la noche cuando se secan.

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Las personas con tendencia a la amigdalitis pueden optar por remover las  amígdalas con cirugía, las infecciones de garganta por lo general remiten espontáneamente y no requieren tratamiento.

Los problemas estomacales y del aparato digestivo en general pueden producir mal aliento e incluso cambiar la coloración de la lengua. Algunas enfermedades como la gastritis crónica o las úlceras de estómago producen mal aliento en las mañanas y sequedad excesiva de la boca que suele ir acompañada de una capa blanquecina sobre la lengua entre sus síntomas característicos.

Otros órganos del aparato digestivo también pueden producir mal aliento como el hígado cuando no está funcionando bien y también suele ser común el cambio de la apariencia de la lengua que en este caso adquiere una tonalidad amarillenta.

Infecciones en los órganos internos del aparato respiratorio como los pulmones también pueden producir halitosis cuando existe infección como la neumonía u otros trastornos y enfermedades.

El estreñimiento en casos graves puede producir mal aliento que se diferencia de la halitosis convencional en que el olor resulta extremadamente desagradable y suele ir acompañado de “sabor a podrido”

 

Remedios caseros para el mal aliento o halitosis

Existen una serie de remedios caseros que pueden ayudar a tratar o reducir el mal aliento o halitosis, aunque resaltar que estos remedios no solucionan el problema, para ello habrá que acudir a un especialista y determinar la causa de ello para poder realizar un tratamiento correcto.

1. Infusión de Hierbabuena

remedio casero con hierbabuenaLa hierbabuena contiene propiedades que pueden ayudar a reducir el mal aliento. Haz un té de hierbabuena y tómalo después de la comida.

2. Infusión de menta

remedio te de mentaEl té de menta también es reconocido para quitar el mal aliento, debido a que sus componentes ayudan a cubrir el aparato digestivo y por lo mismo ayuda a reducir el movimiento de los ácidos gástricos.

Se recomienda tomarlo después de las comidas.

3. Enjuague bucal con bicarbonato

remedio casero enjuague bucalEl enjuague bucal fue creado para eliminar el mal aliento, se debe resaltar que agregar una pizca de bicarbonato, ayuda a limpiar más las encías, dientes y con esto tener una mejor higiene bucal.

4. Pasta de dientes con clorofila

remedio casero con pasta de dientesLa clorofila produce un olor agradable a la vez que es antiséptico y ayudará a eliminar los agentes externos o bacterias que pueden producir este mal aliento.

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5. Limón

remedio de té con limónDespués de la comidas, mastica un trocito de limón con su cáscara durante unos minutos. Refrescará la boca y al ser un antiséptico natural, combatirá a los agentes externos que influyen en la producción del mal aliento.

 

Recomendaciones y consejos en el tratamiento del mal aliento

  1. La higiene dental completa puede evitar en gran medida la proliferación y el avance de las enfermedades bucodentales mencionadas anteriormente que se relacionan con la halitosis y el cepillado sólo no basta, pues deben utilizarse también el hilo dental, colutorio (sin alcohol) y el raspador de lengua.
  1. Visitar al dentista una o dos veces al año nos ayudará a controlar y monitorizar la salud de los dientes y encías para poder solventar cualquier incidencia en sus etapas iniciales asegurando el máximo tiempo de vida útil en las piezas dentales.
  1. Evitar los dulces, caramelos y golosinas que contienen azúcares y sustancias gelatinosas que se pegan en los dientes y contribuyen a la fermentación alimentando a las bacterias que componen la placa bacteriana.
  1. Dieta pobre en carbohidratos, puede causar este problema al hacer que el organismo empiece a utilizar la grasa para la obtención de energía. También las dietas ricas en grasas, hipocalóricas y hiperproteicas pueden afectar.
  1. Evitar las comidas que tengan sabores fuertes con condimentos olorosos.
  1. Evitar respirar por la boca. Reduce la salivación y favorece la aparición de gérmenes y bacterias en la boca.
  1. El tabaco y el alcohol son causantes de mal aliento, por ello es importante evitar su consumo.
  1. Vigilar con los alimentos que favorecen su aparición. Alimentos como la cebolla, el ajo y en algunas personas el consumo de café, col y pepinillos les puede causar este problema.
  1. Favorecer la producción de saliva. Generar saliva en la boca favorece a eliminar las bacterias que están en ella. Beber abundante agua y masticar chicle sin azúcar ayuda a producir saliva. También alimentos con ácido cítrico como el limón, naranja o mandarina ayudan a estimular la secreción salival.
  1. Acudir al médico cuando la halitosis no remita espontáneamente y parezca no estar vinculada con problemas dentales, pues se deben realizar los análisis necesarios para descartar otros problemas de salud como los anteriormente citados. Una diabetes mal controlada o una insuficiencia renal crónica, entre otras patologías podrían causar halitosis, aunque obligatoriamente no implica su aparición el parecer de estas enfermedades.

 

 

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