La NASA es una referencia en lo que a exploración espacial se refiere, pero también es generadora de tecnologías que, posteriormente, se usan en el ámbito civil. Precisamente ahí quiere jugar la tecnología del X-57 Maxwell, el primer avión 100% eléctrico que la agencia espacial norteamericana acaba de presentar.

Hay varas compañías privadas que están estudiando la mejor forma de crear aviones eléctricos. Actualmente, el uso de aviones comerciales supone una de las más importantes fuentes de emisión de gases de efecto invernadero. Tanto es así que, como leemos en ABC, el año pasado crecieron un 4,9% las emisiones de CO2 a la atmósfera por parte de aviones, una cifra que se irá al 21% en 2040.

Para reducir el impacto de la combustión de carburantes, y para prepararse para un futuro en el que estos sean escasos, las compañías están creando vehículo eléctricos, pero la NASA está impulsando una tecnología de aviones eléctricos que puedan usar todas las empresas. Es decir, una especie de estándar, y el X-57 es la primera piedra del camino.

Se trata de un bimotor Tecnam P2006T adaptado para tener el motor eléctrico. Bueno, los motores, ya que cuenta con 14 motores eléctricos que funcionará con baterías de iones de litio diseñadas para este prototipo. Estos motores otorgarán una potencia de 300 CV y, debido a que están distribuidos de forma eficiente por el cuerpo del avión, consiguen consumir muy poca energía en la fase de vuelo de crucero.

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La NASA ha comentado que los motores eléctricos, al tener menos piezas, no solo son más fáciles de mantener, sino que pesan mucho menos y los aviones necesitan menos energía para volar. Potencialmente, esto significaría acortar el tiempo en algunos vuelos, ya que los aviones no tendrían la imperiosa necesidad de ir a velocidad más baja de la que pueden alcanzar para no gastar la reserva de combustible.

El X-57 de la NASA es solo un prototipo que comenzará a volar en 2020, pero ya se ha detallado que el modelo final permitirá transportar personas a una distancia corta de entre 80 y 160 kilómetros a una velocidad máxima de 278 kilómetros por hora a una altitud poco mayor a los 4.000 metros. Son cifras conservadoras y escasas si las comparamos con los aviones de combustible, pero que se irán mejorando a medida que avancen las baterías.

Además, como comentábamos, la NASA ha diseñado este avión para que sea el campo de pruebas de la tecnología de aviones de cualquier compañía, por lo que podrán adoptar esta tecnología y adaptarla a sus aviones.