No importa cuántos expertos aporten pruebas científicas sobre la ineficacia de las terapias alternativas y la medicina holística. Basta con que un famoso cuente lo bien que le han ido a él o ella para que todo ese trabajo basado en la evidencia se esfume, dando paso a una ola de seguidores tratando de emular las rutinas de salud de sus ídolos.

Por eso son tan peligrosas las recientes declaraciones que la cantante Katy Perry ha hecho en el programa de radio Smallzy’s Surgery, difundidas también en España por el medio digital 20 minutos. En ellas, la artista reconoce que a medida que se ha hecho mayor ha percibido que sus resacas duraban más tiempo y eso la ha llevado a pensar que podría indicar que algo en sus células no iba bien. Con esto posiblemente captara la atención de muchos oyentes, pues es verdad que con los años parece ser que los días de malestar y dolor de cabeza después de una noche de alcohol se hacen cada vez más largos. Afortunadamente, hay una solución muy sencilla para esto: beber menos o, aún mejor, dejar de beber. Pero la vida de una estrella de la música como ella parece ser incompatible con este tipo de decisiones, de ahí que haya optado por otra alternativa, aparentemente mucho más sana, basada en la dieta ayurvédica y los enemas. Por desgracia, por mucho que diga que a ella le ha ido fenomenal, ambas actividades no aportan ningún beneficio al organismo, aunque sí que pueden acarrear un gran número de problemas de salud que los seguidores de la cantante estadounidense deberían conocer.

Ayurveda, la dieta de los elementos

La dieta ayurveda o ayurvédica es una dieta basada en la medicina tradicional hindú, que promueve que los problemas de salud y de peso son el resultado de un desequilibrio en los niveles de tres tipos de energía, conocidas como doshas: vata, pitta y kapha.

Cada dosha está basado la asociación de dos de los cinco elementos básicos, de modo que vatta procede de la unión de aire y éter, pitta de fuego y agua y kapha de agua y tierra. Por lo general, se supone que todas las personas tenemos el dominio de uno de estos doshas, algo que se verá influido en nuestro temperamento, pero que también podría causarnos problemas de salud si tendemos al desequilibrio. Y es ahí donde entran en juego tanto el yoga como la alimentación. Esta dieta restringe ciertos alimentos y modalidades de yoga para cada una de estas energías, a la vez que potencia los que pueden ser más beneficiosos.

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Por ejemplo, las personas vata-dominantes deben evitar los alimentos frescos, como las ensaladas y las frutas cítricas o ácidas, como la manzana, ya que aumentarían la sensación de frío generada por tener una predominancia de aire y éter. Al contrario, si es el pitta el que sobresale habría que combatir el fuego con bebidas y alimentos fríos.

Como es lógico, no hay ninguna evidencia científica de que esta dieta aporte ningún beneficio a la salud. La mayoría de estudios científicos que la apoyan están llevados a cabo por investigadores de la India y publicados en revistas de poco prestigio, con un modo de proceder inadecuado, pocos participantes o ausencia de grupos control. Todos estos son pasos muy importantes para que un estudio pueda considerarse como fiable, por lo que estos trabajos no se deben tener en cuenta como tal. Por el contrario, sí que hay estudios metodológicamente correctos, que no logran encontrar beneficios de ningún tipo en el mantenimiento de esta dieta. Es cierto que invita a prescindir del azúcar y las grasas, algo que resulta muy beneficioso, pero por motivos que poco tienen que ver con los cinco elementos.

Por el contrario, algunas modalidades restringen alimentos muy beneficiosos, como los que se aconseja que no tomen las personas vata-dominantes.

Cuidado con los enemas

Otro de los puntos fuertes de la rutina seguida por Katy Perry, según sus declaraciones en el programa de radio, es el uso de muchos enemas. Aunque no se especifica en qué se basan, posiblemente haga referencia a dos de las modas más seguidas por los famosos amantes de las terapias holísticas: los lavados de colon y los enemas de café.

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La primera han reconocido practicarla personajes como Leonardo DiCaprio, Raquel del Rosario o Demi Moore. Con este plantel de seguidores, y la gran propaganda que algunos hacen de la terapia, no resulta complicado sentirse de atraído por ella. Al fin y al cabo, solo es agua. ¿Qué daño podría hacer? Pues lo cierto es que mucho, aunque para entenderlo el primer paso es saber en qué consiste.

Se trata, como su propio nombre indica, de la introducción de agua en el colon. Para ello, se introduce por el ano una cánula con agua a diferentes niveles de presión y temperatura, de modo que el interior de esta región del intestino grueso quede limpia y “libre de toxinas”. Esto último es uno de los factores que deben hacer saltar nuestras alarmas cuando estemos informándonos sobre la eficacia de una terapia; ya que, salvo que nos hayamos envenenado, nuestro cuerpo no tiene toxinas que eliminar y, si así fuera, para ello contamos con órganos como el hígado o los riñones, dedicados a este fin.

No hay por lo tanto toxinas que deban limpiarse del colon. ¿Se basa entonces simplemente en sacar la suciedad? Podría ser, pero entonces estaríamos cayendo de nuevo en un error, como explicaba en declaraciones a este medio, en 2018, el gastroenterólogo del Hospital Clínico Universitario Lozano Blesa de Zaragoza Fernando Gomollón: “El colon no tiene que estar ‘limpio’, pues su estado natural, fisiológico y positivo, es ‘sucio’. Por ejemplo, la fuente calórica más importante para los colonocitos (las células epiteliales de la mucosa) la constituyen los ácidos grasos de cadena corta procedentes de la luz intestinal, del metabolismo bacteriano”. Por lo tanto, un lavado de colon podría alterar la población de bacterias, interviniendo negativamente sobre el proceso de recubrimiento intestinal, en el que se aprovechan algunas de las sustancias generadas por ellas.

En cuanto a los enemas de café, aunque son comercializados en muchos establecimientos, físicos u online, y clínicas alternativas, se hicieron especialmente famosos a través de Goop, el sitio web en el que la actriz Gwyneth Paltrow vende propuestas como repelentes para vampiros o polvos de la pasión, para modificar el sabor de los genitales.

Dejando a un lado el tema vampiresco y los cosméticos con aplicaciones eróticas, los enemas de café prometen paliar problemas mucho más comunes, como la depresión, el nerviosismo, los dolores agudos o incluso los síntomas de la alergia. Para ello basta con introducir el aparato en cuestión a través del recto y liberar en su interior el café contenido en un frasco de vidrio. Y solo por el módico precio de 135 dólares. Todo parece perfecto, si no fuese porque se han reportado numerosos casos de quemaduras, perforaciones y proctocolitis– inflamación del recto -derivadas del uso de este tipo de productos.

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Incluso se ha informado sobre varias muertes, a causa de las infecciones y los desequilibrios en los niveles de electrolitos que se pueden generar. Y no es algo nuevo, a pesar de que Gwyneth Paltrow lo haya puesto de moda. Hace muchos años que se conocen sus peligros. ¿Por qué seguimos tropezando entonces una y otra vez con la misma piedra? Es difícil de responder, pero está claro que la figura de famosos promulgando a los cuatro vientos las falsas bondades de todas estas pseudociencias no nos hace ningún bien como sociedad. Es maravilloso ver a Gwyneth Paltrow encarnando a Pepper Potts en Iron Man o bailar al ritmo de los temas de Katy Perry. Pero en lo que a salud se refiere, la única opción es fiarse de médicos y científicos. Al fin y al cabo, ellos son los únicos con las herramientas suficientes para decirnos la verdad.