Ni ajo, ni polos de hielo, ni mucho menos succionar con una aspiradora. Ninguno de estos remedios caseros difundidos por internet para mejorar la salud vaginal hará nada por ella. Más bien puede producir el efecto totalmente contrario.

Puede parecer una locura, pero lo cierto es que son trucos que no solo han llegado a gozar de cierta viralidad, sino que también han sido puestos en práctica por muchas mujeres; algunas de las cuales, lógicamente, han sufrido más de un percance por ello. Los anuncios de expertos denunciando estos peligros se acumulan en las redes, pero a veces no logran calar tanto como los mensajes pseudocientíficos, difundidos por famosos e influencers. El último de estos disparatados remedios lleva ya más de un año extendiéndose por la red, especialmente desde que el youtuber Jose Barber publicó un vídeo en el que aseguraba que lavar el pene con pasta de dientes es una solución infalible para lograr erecciones más largas y combatir la disfunción eréctil. No faltaron los hombres que decidieron probar el truco, ni tampoco las mujeres que optaron por hacer lo mismo en la vagina, con el deseo de que esto ayudara a fortalecerla. Cualquiera que intente hacerlo, independientemente de su género, no logrará ningún resultado, pero sí puede que alguna herida, o incluso efectos secundarios peores. Lo dicen médicos de todo el mundo, como ha podido leerse en diversos medios en los últimos meses.

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Las pasta de dientes, mejor para los dientes

Agua y pasta de dientes para limpiar el glande y mejorar la erección. Ante un consejo tan sencillo y barato, es fácil que muchos hombres, preocupados por lo que el nerviosismo o el paso de los años puede provocar a su actividad sexual, decidan probarlo.

Así empezó todo, pero ahora son las mujeres las que corren peligro. Fortalecer las paredes vaginales puede facilitar mucho el parto, pero también tiene otras utilidades, especialmente de cara a mejorar las relaciones sexuales. Existen muchos ejercicios y herramientas que pueden utilizarse para ello, aunque todos requieren constancia y tiempo.

En cambio, como suele ocurrir con otros consejos pseudocientíficos, la pasta de dientes, tanto en el pene como en la vagina, promete resultados rápidos y eficaces. Pero no hay nada más lejos de la realidad.

Lo advierten muchos profesionales en una recopilación publicada por The New York Post. Por ejemplo, la ginecóloga del Royal College of Obstetricians and Gynecologists Vanessa Mackay asegura que “poner pasta de dientes en la vagina, o en la vulva, no solo sería incómodo, sino que también podría causar graves daños y afectar a la flora natural de la vagina, lo cual podría provocar infecciones como la vaginosis bacteriana y la candidiasis”. Además, algunos dentífricos poseen pequeñas partículas que podrían causar abrasiones en esta zona, extremadamente sensible.

Coincide con ella el médico nigeriano Oluwole Yusuf, quien ha añadido en declaraciones a otros medios que algunas de las infecciones consecuentes podrían dificultar la posibilidad de obtener un embarazo.

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Entonces, ¿qué hacemos?

Fortalecer el suelo pélvico es importante por las razones antes mencionadas y, con el paso del tiempo, también por otros motivos. Por ejemplo, puede ayudar a prevenir las incontinencias urinarias propias de la edad. ¿Pero cuál es la mejor forma de hacerlo?

Los expertos coinciden en que para ello es importante recurrir a ejercicios, como los de Kegel. Para ello, según explican en la página web de Mayo Clinic, el primer paso es identificar cuáles son los músculos que se deben ejercitar. La mejor forma de hacerlo es deteniendo la micción a mitad de camino. Una vez localizada la zona sobre la que se ha realizado el esfuerzo, solo queda practicar los ejercicios, que pueden hacerse en cualquier posición, aunque puede ser más sencillo hacerlo tumbadas. Una vez colocada cómodamente, la mujer debe imaginar que se encuentra sentada sobre una canica y contraer los músculos recién identificados como si intentara levantarla con ellos. Se recomienda hacerlo en al menos 3 series de 10 a 15 repeticiones al día.

Otra forma sencilla de endurecer esta zona es simplemente abrir un poco las piernas e imaginar que estamos conteniendo y soltando la orina en repetidas ocasiones. Se puede introducir un dedo en la vagina, para comprobar que se está apretando correctamente mientras tanto.

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De este modo se obtendrán resultados de una forma fácil y segura, sin recurrir a la pasta de dientes, esa sustancia a la que se le confieren todo tipo de usos, como aliviar el dolor de las quemaduras o bajar la hinchazón de los granos. Sin embargo, solo cuenta con una aplicación realmente inocua y eficaz: lavar los dientes. No intentemos ir más allá de eso.