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Oniomanía: la adicción a las compras de los que se vuelven aún más eufóricos en el Black Friday

La adicción a las compras es una de las más difíciles de detectar. Por eso, es importante aprender a reconocerla.

Como ha ocurrido cada último viernes de noviembre durante los últimos años, el próximo día 23 se celebrará en España y buena parte del mundo el Black Friday, aunque muchos comercios ya han empezado a hacer caja con la que bautizan como la Black Week. Durante este día, miles de comerciantes de negocios online y físicos exponen al público un gran número de apetitosas ofertas que terminan derribando hasta la más férrea de las voluntades. Sin duda es un buen momento para hacerse con los regalos navideños o darse un caprichito por un precio menos doloroso de lo habitual. Sin embargo, se trata de una jornada literalmente oscura para las personas que día a día tienen que lidiar con su impulso de comprar.

En la mayoría de ocasiones esta tendencia no va mucho más allá de comprar algunas cosas que no son necesarias y sentir un poco de remordimiento después. Por el contrario, en otras se convierte en una verdadera adicción, que interfiere en el desarrollo de la vida normal de quién la padece, causándole un gran desasosiego. Como el resto de adicciones, también puede ser tratada, especialmente con terapia psicológica. El problema es que, al no deberse al consumo de sustancias, es una adicción difícil de detectar, por lo que muchas personas nunca llegan a buscar ayuda o lo hacen muy tarde, cuando la ansiedad ya es insoportable.

Comprando compulsivamente

La tendencia a comprar compulsivamente es también conocida como oniomanía. Este término fue acuñado por primera vez en el siglo XIX, por el psiquiatra alemán Emil Kraepelin, y más tarde por el suizo Eugen Bleuler. Con el tiempo otros muchos especialistas se han unido a su estudio, con el fin de aportar las herramientas adecuadas para su tratamiento. Pero entonces, ¿qué sabemos hasta ahora?

“Los síntomas de la adicción a las compras son en buena parte similares a los de otras adicciones”, explica a Hipertextual Luis Antón, psicólogo y director del instituto IPSIA, de Madrid. “Destaca la tensión o excitación que se experimenta antes de realizar la compra y la satisfacción que se siente después. En este momento se reduce la ansiedad e incluso se siente una euforia que finalmente se termina acabando, naciendo de nuevo la necesidad de comprar”. Este deseo de comprar puede que incluso sea poniendo en riesgo el trabajo o la economía familiar, por lo que a menudo termina derivando en otros problemas asociados con estos conflictos.

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En una revisión llevada a cabo en 2007 por el psiquiatra de la Universidad de Iowa Donald W. Black, el autor divide todo este proceso en cuatro fases, a las que llama anticipación, preparación, compra y gasto. En la primera, el adicto siente la imperiosa necesidad de comprar, en algunas ocasiones un artículo muy concreto. A continuación, se prepara para hacerlo, eligiendo la fecha y el lugar e incluso parándose a decidir exactamente qué ropa quiere llevar o qué tarjetas de crédito usará para pagar. Terminada esta fase ya se encontrará preparado para pasar a la siguiente, en la que finalmente podrá saciar su deseo de comprar, experimentando una gran emoción, que en algunos casos ha sido descrita por los propios adictos como una sensación similar a la excitación sexual. Finalmente, llega el momento en el que el comprador es consciente de que no necesitaba lo que ha adquirido y se siente decepcionado consigo mismo por haberlo hecho.

El perfil del comprador compulsivo

Se calcula que en España hay aproximadamente 400.000 personas adictas a las compras, lo cual supone alrededor de un 1% de su población. Los datos son un poco más negativos en estudios llevados a cabo en otros países, como Estados Unidos, donde se establece que el 5% de la población puede considerarse como compradora compulsiva. De cualquier modo, el perfil es muy similar en todo el mundo.

La mayoría de estudios apuntan a que el perfil del comprador compulsivo suele estar más frecuentemente asociado a las mujeres, aunque algunos estudios minoritarios consideran que esta diferencia de género podría deberse a que los hombres encuestados falsearon los resultados. De cualquier modo, la mayoría de estudias no apoyan esta última teoría y establecen que aproximadamente el 80% de las personas adictas a las compras son mujeres. También se señala a que la edad predominante de inicio de la adicción se encuentra en torno a los 30 años, aunque puede darse antes o después. Por otro lado, un factor común en la mayoría de compradores compulsivos es que suelen padecer también otros trastornos psiquiátricos, especialmente asociados al estado de ánimo, aunque también con la ansiedad, el consumo de sustancias adictivas o la conducta alimentaria. En otras ocasiones no es el propio adicto el que tiene alguno de estos trastornos, sino alguien de su familia o entorno cercano.

Además, como explica la psicóloga Laura Carmona en un artículo sobre el tema publicado en Psicopedia, estos episodios son muy comunes en el contexto de los estados hipomaniacos del trastorno bipolar, cuando la persona se encuentra especialmente eufórica.

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En cuanto al nivel económico, puede darse en personas con ingresos altos o bajos, con compras en un inicio proporcionadas a su economía. Además, por lo general en estos casos no tienen por qué darse compras de artículos muy caros, aunque sí innecesarios y en gran cantidad.

La biología del adicto a las compras

La mayoría de estudios que analizan las causas biológicas de la adicción a las compras apuntan a una alteración de los sistemas de neurotransmisión, especialmente los serotoninérgicos, los dopaminérgicos y los de opioides, siendo estos últimos los menos estudiados. Por otro lado, en 2007 investigadores de la Universidad Carnegie Mellon, la Universidad de Stanford y la MIT Sloan School of Management, llevaron a cabo un estudio en el que se analizaba la actividad cerebral del ser humano cuando está tomando decisiones como elegir si se compra un artículo u otro. De este modo, observaron que al ver algo agradable, que les apetecía comprar, se activaba el núcleo accumbens, que es la región cerebral implicada en el placer. A continuación, al enseñarles el precio del producto podían pasar dos cosas: si era menos de lo que el sujeto estaba dispuesto a pagar, aumentaba la actividad en la corteza prefrontal media, implicada en los procesos de toma de decisiones. Por el contrario, si era más caro, se registraba mayor actividad en un área cerebral llamada ínsula, que se relaciona con la sensación de dolor. En definitiva, lo caro nos duele.

Todos estos procesos son aún más intensos en personas adictas y, además, se potencian a través del márketing, con estrategias como mostrar el precio anterior para que se osberve la bajada de precio en época de rebajas, por muy pequeña que sea.

Por otro lado, en periodos como la época de rebajas, los días sin IVA o el Black Friday, se potencia también un fenómeno conocido como “miedo a perderse algo” (FOMO por sus siglas en inglés). Este consiste en un factor psicológico, muy aprovechado en publicidad, que genera en el individuo cierta premura y ansiedad por conseguir ofertas que solo estarán a su alcance durante un periodo corto de tiempo. Esto da lugar a conductas impulsivas que impiden tomar decisiones con la calma y el reposo que merecen.

Todo esto, como cuenta a este medio Luis Antón, se ha intensificado en los últimos años con el auge de las compras a través de internet. “Ocurre lo mismo que con los juegos de azar”, compara. “Además, creo que ahora se compran más cosas innecesarias por el refuerzo inmediato de adquirirlo ahora mismo”.

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¿Cómo se trata la adicción a las compras?

“Se pueden utilizar diferentes técnicas, dependiendo del paciente y del problema concreto”, expone Antón. “Para empezar, tanto el psicólogo como el paciente entienden la función que cumple el hecho de ir de compras en la vida de este último. Así se le ayuda a comprender que con ello ha estado buscando gestionar su malestar interno”. Finalizada esta evaluación se trabajan técnicas de gestión emocional para poder manejar las ganas de comprar y el malestar de la abstinencia generada al dejar de hacerlo”.

Por otro lado, en la revisión de Donald W. Black se describe también el uso de inhibidores de la recaptación de serotonina, dirigidos a los desórdenes en la neurotransmisión que se suelen relacionar con este tipo de adicción. Además, como a menudo esta condición va acompañada de otros trastornos, se utilizan tratamientos farmacológicos dirigidos a ellos, como en el caso del trastorno bipolar.

De la adicción a las compras se sale, como de cualquier otra, pero es importante saber detectarla. Por otro lado, puede que no seamos adictos, pero que sí tengamos que pensarnos las cosas un par de veces antes de lanzarnos a por una compra que no necesitamos o que abandonaremos pronto en un rincón, simplemente por el hecho de que durante el Black Friday sea más barata. Estando todo esto claro, persistir hasta conseguir algo que llevábamos mucho tiempo esperando no tiene por qué ser malo. ¡Que empiecen los Juegos del Hambre!



Source : hipertextual

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