A menudo se considera a los perros como los animales con mejor olfato. No es para menos, pues tienen la capacidad e detectar con facilidad olores que los humanos somos incapaces de percibir, de ahí que suelan usarse como rastreadores de drogas o explosivos, entre otras muchas tareas. Sin embargo, no son ni mucho menos los mamíferos con mejor olfato. Son superados con creces por otros, como los elefantes, cuya agudeza de este sentido es mucho menos conocida.

Sí que eran conscientes de ellos los autores de un estudio sobre ellos publicado recientemente en PNAS, pero lo que no se esperaban en un inicio era que su olfato fuese tan lejos como para detectar la cantidad de comida presente en una ración. Lógicamente, lo hacen para quedarse siempre con la más llena. Tontos no son.

Una especie única

Para la realización de este estudio, sus autores utilizaron varios cubos llenos de semillas de girasol, un alimento que resulta exquisito para los elefantes. Los recipientes se sellaron con unas tapas a las que se hicieron varios agujeros, de modo que los animales pudieran oler su contenido.

Todos ellos fueron pasando de uno en uno, olfateando dos cubos entre los cuales tendrían que escoger después, una vez que los científicos aflojaran las tapaderas. Se probó con diferentes animales, variando la cantidad de comida en cada caso.

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Finalmente, comprobaron que una proporción muy elevada de los paquidermos escogía el cubo con más semillas, a pesar de no haber visto su interior en ningún momento. Podría ser una casualidad, pero se hacía más fuerte por el hecho de que la decisión era más clara si la diferencia entre las raciones era grande. Por otro lado, comprobaron que los machos eran mejores escogiendo que las hembras, aunque estas también mostraron muy buenos resultados.

Es la primera vez que se observa que un animal sea capaz de determinar la cantidad de una sustancia solamente a través del olfato. Ni siquiera los perros y mucho menos los humanos.

Más allá de la curiosidad, los autores del estudio piensan que sus hallazgos podrían servir para diseñar nuevos mecanismos para alejar a los elefantes de los campos de cultivo, en lugares como Tailandia. Hasta ahora se han utilizado métodos de persuasión como petardos o bengalas. Sin embargo, ahora se podría investigar la posibilidad de disponer fuera de las plantaciones sustancias que simulen una concentración mayor de alimento, que haga que las cosechas pasen a un segundo plano.