El halcón lo ha vuelto a hacer. La sonda japonesa Hayabusa-2 ha aterrizado de nuevo sobre el asteroide Ryugu, extrayendo por primera vez muestras subterráneas de un objeto más allá de la Luna.

Aunque tendremos que esperar hasta el año que viene para que las muestras recogidas puedan ser estudiadas, los responsables de la misión están muy orgullosos de lo logrado, pues creen que su análisis puede arrojar información muy interesante sobre el pasado del sistema solar.

Una ventana al pasado

Hayabusa-2 realizó su primer aterrizaje en Ryugu el pasado mes de febrero, la noche del 21 al 22. Tras posarse sobre el asteroide llevó a cabo una primera recogida de muestras de su superficie, que pudimos ver un mes más tarde en un vídeo emitido por la Agencia Espacial Japonesa (JAXA). Pero su trabajo no terminó ahí.

Tras volver a despegar, sin alejarse de su objetivo, el pasado mes de abril la sonda lanzó hacia él un proyectil con el que creó un cráter de aproximadamente 2 metros de diámetro. Consiguió así liberar fragmentos subterráneos, que han sido recogidos en un segundo paso, finalizado esta madrugada, a las 1:30 UTC (3:30, hora peninsular española). Este segundo aterrizaje no ha tenido lugar en el interior del recién formado cráter, sino a unos 20 metros de su centro, pues fue ahí donde cayeron los escombros del impacto.

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En un comunicado de prensa emitido poco después, el gerente del proyecto, Yuichi Tsuda, anunció que con el éxito de este procedimiento han logrado recopilar “una parte de la historia del sistema solar”. Esto se debe a que Ryugu no ha sufrido apenas las consecuencias de la radiación desde su formación, por lo que el estudio de su superficie y su interior, prácticamente intactos, puede dar datos muy importantes sobre la situación de nuestro sistema planetario en aquel momento.

Esta ha sido una de las muchas grandes noticias que nos quedan por recibir de la sonda japonesa, pues se espera que a finales de este mes vuelva a la superficie del asteroide para depositar sobre ella un vehículo con el que se podrá obtener aún más información. Finalmente, a finales de 2019 comenzará su viaje de vuelta a la Tierra, que se espera que finalice en diciembre de 2020, con un aterrizaje en tierras australianas. Si todo va bien, para entonces debe tener todavía suficiente combustible para emprender una nueva misión, por lo que no se descarta enviarlo pronto a estudiar otro objeto espacial.