Uno de los mayores inconvenientes en la exploración de los planetas lejanos es la dificultad de los rovers para moverse por la escarpada orografía sin que el vehículo caiga despeñado por algún cañón o quede atascado en un terreno demasiado abrupto.

Una de las soluciones que platea la NASA es que el vehículo pueda desplazarse volando de un punto a otro de la superficie del planeta.

El proyecto Dragonfly (libélula en inglés) utilizará un módulo de aterrizaje tipo dron con el que se explorará la superficie del Titán, una de las mayores lunas de Saturno.

Llevar un dron a millones de kilómetros de la tierra no es algo sencillo, por lo que la agencia de investigación americana ha recibido una importante inversión gracias a su programa New Frontiers, que financia misiones ambiciosas para explorar objetos en nuestro Sistema Solar.

“Dragonfly es un dron con un tamaño similar a los rover que se han utilizado con éxito en la exploración de Marte, con la particularidad que podrá volar de un lugar a otro tras su despliegue en Titán«, dijo Elizabeth Turtle, principal investigadora de la misión.

El dron Dragonfly tiene una envergadura de unos 3 metros y constará de ocho rotores dispuestos en forma de cuadricóptero doble que le ayudarán a volar distancias de entre 12 y 14 kilometros en menos de una hora. Dragonfly realizará un vuelo cada 16 días para recuperar la energía necesaria para iniciar un nuevo “salto” y continuar explorando la superficie de la luna de Saturno.

La NASA enviará un dron a Titán, la mayor luna de Saturno, en 2026

La gravedad de Titán es una séptima parte de la de La Tierra y su atmosfera es cuatro veces más densa, por lo que el dron no necesitará demasiada energía para levantar el vuelo en sus misiones de exploración. “Si te pones alas, incluso tú podrías volar en Titán” bromea Elizabeth Turtle.

Además, Dragonfly podrá realizar pequeños saltos si los investigadores consideran interesante explorar una zona cercana al punto de aterrizaje.

Las misiones financiadas por New Frontiers han demostrado ser un éxito. Buena muestra de ellos es la sonda Juno, que se encuentra orbitando alrededor de Júpiter, y OSIRIS-REx, una misión de reconocimiento de asteroides que en este momento se encuentre orbitando el asteroide Bennu en busca de un lugar para aterrizar y tomar algunas muestras.

 

El objetivo de Dragonfly será ampliar nuestra visión de los objetos distantes en el sistema solar, en este caso, la luna Titán de Saturno. Su primer destino en Titán será un suave mar de dunas de arena que ofrece un lugar de aterrizaje seguro.

Tal y como indica Elisabeth Turtle, «Básicamente son los jardines zen más grandes del Sistema Solar dispuestos a lo largo de casi toda la región ecuatorial«. Desde allí, Dragonfly, alimentado por un generador nuclear y baterías a bordo, volará hasta el cráter Selk, tomando fotografías y muestras por el camino.

Dragonfly está programado para lanzarse en 2026 y no aterrizará en Titán hasta 2034, por lo que tendremos que esperar mucho tiempo hasta obtener las primeras imágenes de la superficie de Titán.