“La contaminación del aire es un asesino invisible” ha sentenciado el director ejecutivo de la Agencia Europea de Medio Ambiente (EEA), Hans Bruyninckx, ante la presentación de un nuevo informe sobre la calidad del aire. La contaminación en territorio europeo está disminuyendo lentamente, pero aún causa medio millón de muertes prematuras cada año.

A pesar de las medidas de restricción de tráfico que se han ido implantando por algunas capitales europeas, esto sigue sin ser suficiente para reducir la contaminación a los estándares establecidos tanto por la Unión Europea como por la Organización Mundial de la Salud.

La abundancia en el aire de partículas como el dióxido de nitrógeno (NO2) y el ozono a nivel del suelo (O3) no solo son causantes de graves problemas de salud en los habitantes de grandes urbes; la EEE advierte que las consecuencias son también económicas y medioambientales. El deterioro de la salud de los ciudadanos que respiran este aire sucio de manera prolongada, repercute en un aumento de los gastos médicos y una reducción de la productividad, por no hablar de los daños producidos en el ecosistema como el deterioro de los suelos, bosques, lagos, ríos y una considerable reducción del rendimiento agrícola.

El informe llega a dar cifras desde 1990, según las cuales las muertes prematuras debidas a la contaminación por partículas se han reducido hasta el medio millón por año y señala como causa principal a las políticas europeas y nacionales de calidad del aire. Karmenu Vella, comisario de medio ambiente de la UE explica que este informe “nos muestra que la política aérea funciona, pero también nos recuerda que debemos hacer que funcione aún mejor para lograr un aire limpio en toda Europa y para todos los ciudadanos”.

La principal fuente de contaminación está en el tráfico por estar más cerca del suelo y concentrarse en las grandes ciudades día tras día. Por ello es uno de los puntos más fuertes en los que se han enfocado las medidas políticas, como la restricción de la circulación en las ciudades y el impulso de otros medios de transporte, como el coche eléctrico o la bicicleta. Precisamente Madrid está implantando estas semanas unas nuevas medidas de circulación que despejarán el centro de la ciudad de vehículos particulares contaminantes.

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Otras ciudades como Paris y Bruselas, han tomado medidas parecidas, además de solicitar a la Unión Europea la celebración de un día sin automóviles como método para aliviar la suciedad del aire en las grandes ciudades y que ellas mismas pusieron en practica en el mes de septiembre.

Las emisiones de la agricultura, la producción de energía, la industria y los hogares también contribuyen a la calidad del aire que repercute en problemas respiratorios y problemas cardiorespiratorios, como por ejemplo, la inflamación de los pulmones hasta provocar muertes prematuras.