La pasada semana corrió como la pólvora una aplicación que prometía ser unos rayos X con IA que «desnudaran» las imágenes de las mujeres con las que se alimente. Realmente, no lo era. Su desarrollador desapareció tras cobrar hasta 100 dólares por cada versión completa, en lo que es una de las muertes por éxito más instantáneas de la historia reciente de internet.

Esta aplicación, que fue descargada en unas 500.000 ocasiones según su desarrollador, inunda la web en forma de versiones y copias de la misma. Según afirma The Verge, se encuentra disponible en una variedad de plataformas si sabemos buscar lo suficiente, desde los foros más profundos de la red como 4chan, a otras plataformas más conocidas como Telegram o GitHub.

De hecho, la propia Motherboard afirmaba esta semana que este sigue a la venta a través de canales minoritarios en plataformas como Discord, donde una versión crackeada del mismo se puede encontrar desde 20 dólares.

Estos vendedores externos no se limitan exclusivamente a distribuir una aplicación que atenta potencialmente contra los derechos de imagen –de los sujetos a las que se «desnuda», pero también de las que fotografías que fueron utilizadas para entrenar al algoritmo y cuyas partes se sustituyen en el procesado–. En su lugar, estos reportan estar trabajando en mejorar la estabilidad de un programa que, afirman, era muy propenso a los fallos de todo tipo.

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A su vez, estas versiones «mejoradas» del programa, eliminan la presencia de marcas de agua. Estas eran expuestas por el desarrollador de DeenNude, la aplicación original, como la única herramienta de «seguridad» en la que se basaba la aplicación. Reducir el tamaño de estas era uno de los incentivos para desembolsar el coste de la versión completa, y es una de las vías para distinguir qué es real y qué es falso. En ese mismo canal de Discord, se afirma:

Como avanzaba y reconoció su propio desarrollador, el softare original es de una calidad cuestionable. Sustituye las imágenes con una almagama de las que fueran recopiladas en su base de datos original y, como afirman en The Verge, a menudo sus resultados son de una calidad más que dudosa y «decepcionante».

De la misma forma que con los DeepFakes, el uso de este tipo de software puede ser una amenaza para la imagen de muchas mujeres. Ahora además, es más fácil todavía realizar un trabajo que hasta ahora era laborioso en aplicaciones de edición como Photoshop, teniendo en cuenta que es únicamente necesario un ordenador con Windows y unos pocos clicks. Pero no muy diferente, en esencia.

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