La revista científica Paediatrics & Child Health un artículo sobre el daño que hacen los secadores de manos al oído de los niños. Haciendo clic en el nombre de la autora , Nora Louise Keegan, se descubre lo verdaderamente fascinante de la investigación: está conducida por una niña de 13 años.

La niña empezó a investigar hace cuatro años por un interés puramente personal, según explica The New York Times.

El ruido de los secadores en los baños de los lugares públicos siempre le molestaba y como tenía que encontrar un tema para su clase de ciencias de quinto de primaria, decidió investigar la causa.

Nora no encontró en Internet los datos que buscaba, así que ella misma se recorrió los baños de lugares a los que acuden los niños con sus padres (los dos médicos), al volante y fue midiendo los decibelios desde varias distancias y alturas. Ese año, Nora ganó el bronce en la competición de ciencia, pero decidió seguir adelante con su proyecto e investigar aún más, lo que le valió el oro al año siguiente.

Los datos son bastante claros: el ruido de muchas unidades sonaba más alto a la altura del oído de los niños que a la altura del oído de los adultos, según explica el propio estudio. Además, asegura que los decibelios son mucho mayores que lo que los fabricante dicen, a veces superando la cantidad máxima permitida para juguetes y productos para niños en Canadá.

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Con ayuda de su padre, Nora empezó a redactar un borrador para publicar su investigación, que finalmente fue aceptada en la revista Paediatrics & Child Health. 

La medición más alta que obtuvo Nora fue de 121 decibelios, una cifra en la que ya se puede causar daño auditivo pasados 15 minutos, según la organización Sight and Hearing.  De hecho, la OMS considera que están en el «umbral del dolor» los ruidos que se sitúan en los 120 decibelios.

Mientras trabajaba en su proyecto, Nora también diseñó un filtro para amortiguar el ruido de los secadores. El modelo consigue reducir el ruido en 11 decibelios y la niña ha asegurado a The New York Times que se plantea patentar la invención.