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En qué consiste el lavado gástrico

El lavado gástrico, como bien señala Bugarin et al “es una técnica de descontaminación gastrointestinal”.  El objetivo de este procedimiento es eliminar las sustancias tóxicas que se encuentran en la cavidad gástrica y que estén poniendo en riesgo la salud del paciente.

Las personas que han tenido que pasar por la experiencia de un lavado gástrico saben que no es algo muy agradable. De hecho, es bastante doloroso e incómodo. Sin embargo, en ocasiones es inevitable tener que pasar por este proceso, ya que en caso contrario se puede producir la muerte del paciente.

¿Cómo se hace un lavado gástrico?

La manera de realizar un lavado gástrico es siempre de la misma manera. Tan solo se debe disponer del material adecuado que, a continuación, expondremos:

  • Tubo gástrico: indispensable para poder realizar el sondaje.
  • Lubricante hidrosoluble: para evitar que el tubo dañe las paredes del esófago y se deslice con facilidad.
  • Jeringa: para administrar la solución que permitirá el lavado de la cavidad gástrica.
  • Fonendoscopio: permite escuchar si la solución está siendo administrada correctamente en el interior de la cavidad gástrica.
  • Solución de lavado: es una solución salina isotónica que suele administrarse hasta 300 ml en adultos y 15 ml en niños.
  • Equipo de aspiración: se encarga de aspirar el contenido de la cavidad gástrica.
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Pasos que se deben seguir

Ahora que ya sabemos los elementos que son necesarios para realizar un lavado gástrico, vamos a ver los pasos que se siguen para que este tenga el efecto deseado. Para empezar, se suele colocar al paciente de lado antes de introducirle el tubo gástrico que estará debidamente lubricado por la boca o nariz.

Con la ayuda del fonendoscopio se irá escuchando si el tubo está acercándose a la entrada del estómago o no. Se puede facilitar su colocación adecuada para que continúe su camino hasta el estómago introduciendo algo de aire con ayuda de la jeringa.

Cuando el tubo llegue finalmente al estómago, se introducirá mediante la jeringa la solución de lavado y se aspirará todo el contenido de la cavidad gástrica. Esto se hará varias veces repetidas hasta estar seguros de que el lavado se ha completado.

Cuestiones que se deben tener en cuenta

Algunas cuestiones que se deben tener en cuenta es que el paciente siempre debe estar de lado en el momento de llevar a cabo este procedimiento. Además, si se pone a toser hay que retirar inmediatamente el tubo gástrico. En caso contrario, esto puede provocar que se ahogue.

También, hay que vigilar que el líquido que fluye por el tubo lo hace con facilidad. Si no es así, es posible que no esté bien colocado o que haya algún tipo de presión en alguna de sus partes. En caso de que exista alguna duda, debe retirarse y volver a introducirse.

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Al retirar el tubo debe hacerse de manera suave. En ocasiones, durante estos procedimientos se producen espasmos esofágicos que pueden dar la sensación de que la sonda se ha quedado atrapada. Por eso es tan importante no escatimar al poner lubricante cuando se introduzca el tubo por primera vez.

Tras realizar el lavado se suministra al paciente carbón activado que es un excelente aliado para ayudar a la desintoxicación. La cantidad dependerá de si es un adulto o un niño el que lo vaya a recibir.

El lavado gástrico en las intoxicaciones

El lavado gástrico se lleva a cabo cuando se produce una intoxicación. Pero, no en todas se lleva a cabo. Para hacerlo, deben considerarse intoxicaciones agudas y que estén poniendo en riesgo la vida del paciente. Estos son algunos de los casos en los que se hace un lavado gástrico:

  • Ingerir veneno o alguna sustancia potencialmente tóxica.
  • Sobredosis accidental o voluntaria.

Sin embargo, un lavado gástrico también se puede llevar a cabo si se van a realizar pruebas que tengan que ver con el estómago, por ejemplo, una gastroscopia o endoscopia.

Una de las consecuencias que puede tener el hecho de someterse a un lavado gástrico es sufrir distensión abdominal. Por este motivo y porque es un procedimiento agresivo solo se realiza en los casos ya mencionados.

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¿Has pasado alguna vez por la experiencia de un lavado gástrico? Como bien hemos dicho, no es algo muy agradable debido a la introducción del tubo y el posterior lavado de estómago. No obstante, en algunos casos, es inevitable tener que pasar por ello.

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