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El suelo pélvico también es cosa de hombres, sobre todo a partir de los 30

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Basta un simple ejercicio para mejorar problemas de próstata, incontinencia y sus relaciones sexuales. Y no se preocupe: no necesita bolas chinas para ponerlo en práctica

Suelo pélvico. Mujeres. Parto. Incontinencia. La asociación de conceptos es inevitable. ¿Pero qué pasa con los hombres? ¿También tienen que trabajar esa zona? Es más, ¿tienen suelo pélvico? «Por supuesto, todos tenemos esa pared hecha de músculo y fascia [membrana que lo recubre] que sostiene determinadas vísceras como la vejiga o la próstata. A través de esta zona, se abren espacios por donde salen distintos conductos como la uretra y el recto (en hombres) o el útero (en mujeres)», explica Ignacio Moncada Iribarren, jefe del Servicio de Urología de la Clínica La Zarzuela (Madrid). Primera duda zanjada.

¿Y tienen que trabajarlo? Sí, porque esa zona se debilita, y puede ocasionar problemas de próstata, incontinencia urinaria (IU) y erección. Y eso se nota, sobre todo, a partir de los 30 años, cuando la parte central de la próstata se agranda. Eso puede obstruir la uretra y dificultar la micción. De hecho, los estudios científicos al respecto aseguran que la mitad de la población masculina a partir de los 50 años tendrá algún problema de relacionado con ese órgano, aunque la mayoría se pueden tratar con fármacos y otras técnicas que pueden solventar el problema sin necesidad de operación.

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La edad juega también un papel importante en la incontinencia. Lo demuestra un estudio publicado por el Nacional Health Institutes (EE UU): con los años, incrementa el riesgo de IU moderada o severa en los hombres. «Se trata de un problema multifactorial, derivado de los síntomas del tracto urinario inferior, o bien una secuela de un tratamiento quirúrgico tras una patología de la próstata, ya sea maligna o benigna’, aclara Luis San José, urólogo del Hospital La Princesa de Madrid.

Trabajar esa zona no solo es bueno para evitar problemas de próstata e IU, sino que cobra una función importante en procesos relacionados con la sexualidad, como el orgasmo, la erección y la eyaculación precoz. Esta última puede aparecer a cualquier edad, y en personas sin problemas de próstata. Así, un estudio de la Universidad Sapieza de Roma publicado en Therapeutic Advances in Urology concluyó que, tras 12 semanas practicando ejercicios Kegel, los hombres aumentaron su tiempo de eyaculación de los 31 segundos iniciales hasta los 246 segundos. 

Sí, ellos también deben ejercitar su zona pélvica

Los ejercicios Kegel deben su nombre al ginecólogo estadounidense Arnold Kegel, que los inventó hace casi 80 años, y su objetivo principal es fortalecer los músculos implicados en el control de la vejiga. Si el esfínter urinario no es lo suficientemente fuerte, no se contraerá para mantener la orina, que se escapará entre las micciones. Los puede practicar en el coche, la oficina, en la ducha o por la calle. Al principio puede que se sienta incómodo, pero igual que pasa con las mujeres, nadie lo notará…

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SIN BOLAS CHINAS NI ENTRENADORES PERSONALES: ASÍ SON LOS EJERCICIOS KEGEL PARA HOMBRES

– El primer paso es identificar este grupo de músculos. Al miccionar, trate de detener el flujo de la orina sin tensar los músculos de las piernas. «Imaginar que uno está orinando y querer interrumpir el chorro es la mejor forma de aprenderlo», detalla el doctor Manuel Ramón Diz Rodríguez, jefe de Urología del Hospital Universitario HM de Madrid. Aunque matiza que “es importante saber que este paso solo se hace para ayudar a ubicar el grupo correcto de músculos. Una vez hecho, nunca se debe interrumpir el chorro miccional, ya que puede ser perjudicial y provocar infecciones o alteraciones en el funcionamiento normal de la vejiga”.

– Algunos profesionales recomiendan otro truco a sus pacientes: simular que están aguantando una flatulencia. Con ese esfuerzo, también se trabaja el suelo pélvico.

– Una vez que es capaz de ralentizar o detener el flujo de orina y sentir la sensación de los músculos que tiran hacia adentro y hacia arriba, se han localizado los músculos correctos y está listo para comenzar el ejercicio con regularidad, por la mañana, tarde y noche.

– Las contracciones de estos músculos se deben repetir 3 o 4 veces al día, en grupos de 20, explica el urólogo Ignacio Moncada. «Otra opción es contraer el suelo pélvico hasta que no se pueda más. Este ejercicio contribuye sobre todo al control de la micción».

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– Durante esta práctica, los expertos recuerdan que nunca se debe sentir que los músculos del abdomen, las nalgas o los muslos están tensados.

 

 

 

[Source link :elpais]

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