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Coronavirus: información actualizada y últimas noticias

Las noticias sobre el coronavirus cambian constantemente, por lo que te ofrecemos aquí toda la información actualizada sobre la pandemia que ya lleva más de 3 meses en el mundo.

¿Cómo se transmite el coronavirus?

Una característica de esta pandemia por SARS-CoV-2 es su contagiosidad. Los estudios científicos que calculan su tasa de contagio la ubican por encima de los brotes previos de coronavirus y de la gripe estacional.

El contagio, obviamente, es interhumano. El virus se vehiculiza a través de las gotitas respiratorias que la persona infectada expulsa desde sus vías respiratorias. Estas gotas se aerosolizan en el aire y viajan hasta otro huésped.

También es posible que las partículas queden en las superficies por un tiempo. Algunos estudios han registrado supervivencia del coronavirus en objetos por horas, y hasta días. Si una persona toca esas superficies contaminadas y se lleva las manos a las mucosas –en la cara, sobre todo-, puede contagiarse.

Pero ciertamente, la vía habitual de contagio es la aérea. Se ha calculado que el aerosol de las gotitas respiratorias puede viajar entre 1 y 2 metros. De allí se desprenden las recomendaciones de la distancia mínima sugerida para la interacción social.

Los infectados pueden contagiar desde los días previos a presentar síntomas, hasta inclusive dos semanas después de la curación. Es por ello que las guías de actuación recomiendan mantener el aislamiento de los que recibieron el alta por 14 días más.

No hay registros de contagio por vía digestiva, es decir fecal-oral, ni tampoco se han detectado transmisiones verticales, o sea desde la mujer embarazada a su feto. Aunque se trata de una infección reciente y falta conocer su evolución verdadera.

Síntomas de la enfermedad por coronavirus

La tríada de síntomas del coronavirus es:

  • Fiebre.
  • Tos seca.
  • Decaimiento.

Cuando aparecen los tres signos juntos son muy sugestivos de la enfermedad. En un principio había que tener también lo que se conoce como nexo epidemiológico, o sea, haber estado en un lugar con circulación de la enfermedad, o en contacto con alguien infectado.

Sin embargo, en la actualidad este último requisito ya no es necesario para sospecha en la mayoría de los países. La alta contagiosidad del virus lo hace circular rápidamente en los medios locales donde se instala, volviéndose autóctona la transmisión.

Algunas asociaciones médicas del mundo han planteado la presencia de anosmia –falta de olfato- como un síntoma precoz en las personas jóvenes. La OMS, hasta el momento, es reticente a incluir este signo como parte del cuadro clínico.

Por otro lado, estudios en China, en el epicentro inicial del brote, encontraron que la diarrea es un síntoma del 50 % de los casos confirmados. Quienes tienen alteraciones digestivas responden peor al tratamiento.

 

fiebre por coronavirus
La fiebre es uno de los síntomas cardinales de la infección por COVID-19

Período de incubación

Tras correrse varios estudios analizando el período de incubación del SARS-CoV-2, se encontró que el tiempo medio de incubación es de 5 días. Pero hasta el 98 % de los casos positivos mostraron síntomas entre el día 2 de la infección y el día 14.

Se asume, en base a esos datos, que el tiempo de incubación para considerar el aislamiento es de dos semanas. De esta forma se aseguraría la menor posibilidad de transmisión.

Población de riesgo

Los motivos principales de las medidas de aislamiento social que se llevan a cabo en varios países son dos: ganar tiempo para que el sistema de salud no se sature de casos, y proteger a los grupos más vulnerables frente al COVID-19.

En primer lugar, una población de riesgo real son los mayores de 65 años. Aunque la letalidad en la población infectada ha oscilado entre 3 y 4 %, subiendo a picos de 9 % en Italia, para los ancianos es del 15 % si su edad es mayor a 80.

El otro grupo de riesgo lo conforman las personas con enfermedades crónicas e inmunodeprimidos. En ellos las consecuencias del ataque viral son más graves, obligando a la hospitalización y hasta la utilización de respiradores artificiales. En esta categoría incluimos enfermedades como:

  • Diabetes.
  • Insuficiencia cardíaca.
  • Hipertensión arterial.
  • Enfermedad pulmonar obstructiva crónica.
  • Cáncer.
  • Síndrome de inmunodeficiencia adquirida.
  • Insuficiencia renal.

 

Mitos sobre el coronavirus

En la era de la información tenemos que lamentarnos por la cantidad de información falsa que circula por las redes. La pandemia de COVID-19 no estuvo exenta de los mitos y bulos que se transmiten de boca en boca confundiendo.

Unos de los mitos más peligrosos fueron aquellos que postularon la curación mediante algunas comidas y bebidas calientes. De manera errónea se divulgó que el ajo, por ejemplo, tenía propiedades antimicrobianas para destruir el SARS-CoV-2.

También circuló la idea de que el consumo excesivo de bebidas calientes podría proteger la garganta humana del ingreso del virus, lo cual no tiene sustento científico. Al respecto, la OMS lanzó una fuerte campaña para desmentir dichas informaciones.

Otros mitos que circularon sin fundamento fueron que los secadores de pelo y manos destruían al virus, y que lavarse con agua caliente también lo hacía. La peligrosidad de estos consejos es tan nociva como subestimar el alcance de la pandemia.

mujer desinfecta su casa en cuarentena
Las medidas de cuarentena tienen el objetivo de disminuir el contagio de coronavirus

Efectos físicos

El virus ingresa al cuerpo por las mucosas para buscar las vías respiratorias y aferrarse a las células pulmonares. Allí utiliza las espículas de su cubierta, con forma de corona, para unirse a un receptor que es una proteína de los alvéolos.

Una vez dentro del organismo se desatan las reacciones inflamatorias propias del sistema inmune. El cuerpo humano busca la forma de expulsar al agente externo desconocido. Y se movilizan para ellos las células y las sustancias inmunológicas.

Las reacciones inflamatorias explican la fiebre, el decaimiento, y la tos por irritación de las vías respiratorias. El dolor muscular es parte del cansancio generalizado que se asemeja a los estados gripales. También la cefalea se explica por los otros síntomas, como la fiebre y el decaimiento

En los niños no se han registrado casos graves. Inclusive, es mucho menor la incidencia en los menores de 19 años que en el resto de la población general. Por el contrario, los hipertensos tienden a presentar cuadros clínicos más agresivos y de peor pronóstico.

Cómo afecta a los pulmones

La enfermedad por COVID-19 ataca el tejido pulmonar. Estos órganos son los más afectados siempre y de allí se derivan las complicaciones que terminan en requerimiento de respirador artificial. Es esa demanda de complejidad lo que satura el sistema de salud, incapaz de responder ante tantos casos juntos.

Los pacientes que presentan una clínica moderada o severa suelen ingresar a los servicios de salud con imágenes radiológicas particulares. En China, el 59 % de los infectados mostraba radiografías de tórax alteradas, sobre todo con lo que se denomina pulmón en vidrio esmerilado.

Esto sucede porque la inflamación pulmonar acarrea acumulación de líquido en el tejido pulmonar que luego se cristaliza. Esta cristalización puede ser resuelta por el cuerpo con el tiempo, pero si no lo hace se forma una cicatriz que disminuye la capacidad pulmonar a futuro.

Efectos psicológicos

Los efectos psicológicos del COVID-19 tienen que ver más con el confinamiento al que tenemos que someternos, que a efectos puntuales del SARS-CoV-2 en el organismo. A esto se suma el miedo que nos puede provocar la posibilidad de infectarnos, o que un ser querido sea infectado.

La mayoría no hemos sido preparados psicológicamente para una pandemia de este tipo, ni tampoco para cuarentenas prolongadas en estas condiciones.

Previamente, para epidemias como las del SARS y la influenza H1N1 se aplicaron cuarentenas limitadas que sirven de base para imaginar cómo será la afectación psicológica en este caso. En base a estas experiencias previas, sabemos que:

  • Nos angustiamos por el tiempo que pasa y que no tiene un fin claro en el horizonte. Los gobiernos que impusieron cuarentenas saben que puede prolongarse más tiempo que el inicial.
  • Tenemos temor a perder relaciones, ya sea porque alguien querido se infecte y muera, o porque dejaremos de vernos.
  • La falta de contacto nos estresa, ya que somos seres sociales que requerimos la comunitariedad y la comunicación.

 

¿Cómo prevenir el coronavirus?

La enfermedad COVID-19 es una patología virósica contagiosa, por ende, es posible prevenir el contagio tomando ciertas medidas. Algunas pautas son generales, para toda la población y de realización masiva, mientras otras son cuestiones individuales que deberíamos cumplir.

La cuarentena obligatoria, o las restricciones legales de contacto y acercamiento, son medidas estatales. Los países aplican determinados protocolos que promueven el aislamiento social para disminuir la velocidad del contagio interhumano.

Entre las medidas de cuarentena que los Estados vienen aplicando, tenemos el cierre de fronteras, la prohibición de la circulación en las calles a determinados horarios o sin justificativo, el distanciamiento mayor a un metro en las colas de los supermercados y bancos, y la reducción de horarios laborales en las ramas productivas que no pueden detenerse, como la producción de alimentos.

A la par, hay medidas de higiene que corresponden a los hogares. La principal es el lavado de manos. El jabón constituye el desinfectante por excelencia para utilizar en estos tiempos, por encima del alcohol en gel.

Para las superficies del hogar, el desinfectante es la lejía; se emplea una proporción de lavandina en 49 partes de agua. Para la ropa y la vajilla hay que optar por agua caliente, que llegue al menos a los 60 ºC.

Respecto al uso de las mascarillas, debemos respetar las indicaciones que los protocolos prevén. No todos debemos colocarnos barbijos o tapabocas todo el tiempo. Deben utilizarlos los infectados, los que están en riesgo y observación por ser casos sospechosos, y el personal de salud.

 

 

mascarillas para el COVID-19
El uso de las mascarillas para el COVID-19 tiene indicaciones precisas

Recomendaciones para la cuarentena

Ya que la cuarentena será prolongada y obligará a una convivencia forzosa en algunos casos, así como soledad extrema en otros, debemos tomar algunas recomendaciones. Sin olvidar que el aislamiento es por una enfermedad contagiosa, y en ello debemos focalizarnos.

La primera recomendación es cuidar a los grupos de riesgo. Los mayores de 65 años y los enfermos crónicos deberían ser asistidos para que no tengan que salir de sus hogares, así como mantenerse aislados dentro de la casa si hay otras personas con síntomas.

Es fundamental estar informado sobre los números de emergencia y los organismos gubernamentales a cuales dirigirse de ser necesario. El repaso diario de las noticias del país debe ser una costumbre.

No se debe salir de la casa, excepto por razones de fuerzo mayor e impostergable, como puede ser el abastecimiento de alimentos o la consulta médica. Para permanecer dentro tanto tiempo, hay que cuidar la higiene, desinfectando el baño y los objetos compartidos, como las mesas y los pomos de las puertas.

El lavado de manos tiene que ser frecuente, con jabón y abundante agua. Si se utilizan guantes para la limpieza, los mismos debiesen ser desechables una vez empleados.

 

Posibles tratamientos

No existe un tratamiento específico para tratar la enfermedad por coronavirus. Se trata de una infección viral donde no son útiles los antibióticos ni ningún otro tipo de fármaco que fuese capaz de destruir directamente al SARS-CoV-2.

De todos modos, se están investigando opciones para mejorar el pronóstico de los pacientes graves y disminuir la cantidad de copias virales que se esparcen desde una persona infectada. Al momento, la OMS tiene registrados más de 250 ensayos clínicos en curso sobre la temática.

La primera opción que se barajó fue la hidroxicloroquina, sobre todo por su efecto agregado antiinflamatorio. Se supone que podría ser beneficiosa para disminuir el riesgo de distrés respiratorio por coronavirus.

La segunda opción es la combinación de lopinavir y ritonavir. Se trata de fármacos antirretrovirales empleados en el tratamiento del VIH. Ya se empleó en los brotes de SARS y de MERS con resultados prometedores. Aunque los resultados nuevos no son totalmente positivos, en varios protocolos se admite su uso para pacientes hospitalizados en terapia intensiva y pronóstico severo, considerando que es la única opción disponible ante la falta de alternativas.

Finalmente, es el remdesevir la tercera opción terapéutica. No tiene demasiadas interacciones con otros medicamentos y ha demostrado efectividad en los estudios previos de los brotes de SARS y MERS. Su único problema es que la aplicación sólo se puede dar intravenosa.

Lo que se está planteando para el tratamiento es combinar las alternativas disponibles en base a la gravedad de los cuadros que se presenten. Cada ministerio de salud ha elaborado guías específicas para que sus equipos de salud elijan los medicamentos en base a la disponibilidad local.

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