El café es para muchos el secreto líquido para afrontar las mañanas con buen humor, para otros la solución para resistir largas jornadas de estudio o trabajo y, para algunas personas, el mejor acompañante para una tarde de relax, libros y lluvia tras la ventana. Da igual cuál sea el escenario. Lo que está claro es que es una de las bebidas más consumidas en todo el mundo, por su sabor, su olor y, por supuesto, esa capacidad para devolvernos al mundo cuando el sueño se empeña en retenernos lejos de él.

Pero no solo sirve para eso. Numerosos estudios en los últimos años han mostrado que tiene múltiples propiedades beneficiosas. Por ejemplo, aunque durante mucho tiempo se haya demonizado a la cafeína por ponernos demasiado “nerviosos”, algunos científicos han mostrado que posee una capacidad protectora sobre el sistema cardiovascular. Pero no son los únicos que señalan las grandes bondades de este placer amargo, pues un nuevo estudio, publicado hoy en Scientific Reports por investigadores de la Universidad de Nottingham, destaca el que podría ser otro superpoder para el café: la lucha contra la obesidad.

Una tacita diaria para reducir los niveles de grasa

Concretamente, el estudio se centra en la capacidad del café para estimular la grasa marrón. Este tipo de grasa, también conocida como parda, es uno de los tipos de tejido adiposo que se encuentran en el cuerpo de humanos y otros mamíferos. Al contrario que el tejido adiposo blanco, cuya función es almacenar el exceso de grasa del cuerpo, esta se encarga de generar energía calorífica al quemar azúcar y grasas. Es común en los animales que hibernan, ya que la utilizan para calentarse durante el invierno. En humanos hasta hace unos años solo se había detectado en bebés. Sin embargo, ahora se sabe que sí que puede encontrarse en adultos, especialmente en los que tienen un índice de masa corporal bajo, ya que su metabolismo ayuda a perder peso por la quema extra de calorías. Pero esa no es su única función, pues se ha mostrado que mejora el control de los niveles de azúcar y lípidos en sangre.

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En una primera fase de investigación, estos científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad de Nottingham analizaron cómo estimulaba el café la grasa parda en un cultivo de células humanas. Después de varias repeticiones en las que determinaron la dosis óptima, pasaron directamente a humanos, para comprobar in vivo si los resultados eran los mismos.

Los participantes tuvieron que tomar una taza de café justo antes de someterse a una prueba de imagen térmica capaz de rastrear las reservas de grasa marrón en el cuerpo. La principal concentración de este tipo de tejido adiposo se encuentra en el cuello, por lo que fue el primer punto en el que se centraron los investigadores. De este modo, comprobaron que, efectivamente, el consumo de esta bebida movilizaba dichas grasas.

El siguiente paso, según han informado los autores en un comunicado de prensa, será determinar si es la propia cafeína o alguna otra sustancia del café, la que promueve estos efectos beneficiosos. Para ello, plantean repetir el experimento, utilizando suplementos de cafeína. Hasta ahora es el único estudio de este tipo que se lleva a cabo directamente en humanos y lo ha hecho con resultados muy positivos. Será necesaria más investigación para saberlo con seguridad; pero, dados los resultados, parece ser que los amantes del café se encuentran ante una nueva gran razón para consumirlo.

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